20 de junio
Dia de la Bandera ArgentinaEn conmemoración del fallecimiento de su creador Gral. Manuel Belgrano, ley 12.361
Biografía de Manuel Belgrano, su creador
Nació
en Buenos Aires el 3 de junio de 1770. Sus padres fueron Domingo Belgrano, genovés,
y Josefa González Caseros, porteña.
Realiza sus primeros estudios en el Colegio de San Carlos. En 1787 estudia Leyes
en Salamanca, España.
En 1793 se gradúa en Valladolid, y lo nombran Secretario Perpetuo del Consulado
que se establecería en Buenos Aires.
En 1797 es el Capitán de las milicias en Buenos Aires.
Hasta 1806 se dedica al estudio de idiomas y del Derecho Público y Economía.
A partir de 1807 participa de las acciones revolucionarias y de emancipación.
En 1810 escribió el "Ideario Libertador"
Participó en las luchas por la emancipación, en las derrotas de Paraguay y
Tacuarí, los triunfos de Las Piedras, Salta y Tucumán, la creación de las
baterías Libertad e Independencia y otras muchas operaciones militares.
En 1812 es nombrado Brigadier del Ejército, se establece en Rosario, y después
de inaugurar las Baterías Libertad e Independencia, crea la escarapela, y
luego, a orillas del Paraná, crea la Bandera Nacional, que es izada el 27 de
febrero en la isleta Independencia.
Marcha hacia el Alto Perú con la instrucción de hacerse cargo del Ejército
del Norte.
El 24 de septiembre de 1812, después de la victoria de Tucumán, designa a la
"Virgen de las Mercedes" como generala del Ejército Patriota.
En 1813 dona sus sueldos para la creación de cuatro escuelas.
En 1813 sus fuerzas son derrotadas en Vilcapugio y Ayohuma. Desmoralizado y
enfermo trata de reorganizar su ejército. En 1814 es relevado del mando por San
Martín. Regrasa a Buenos Aires
1815 Parte hacia Europa con Rivadavia. Regresa al país en 1816 y se dirige
hacia el norte a cooperar con Güemes.
En 1818, desalentado, pobre y con su físico deteriorado, se retira del ejército.
En 1819 se radica en Tucumán, pero su enfermedad empeora y viaja a Buenos Aires
en grave estado, mientras los problemas de desunión nacional lo desalientan aún
más.
El 20 de junio de 1820 muere el Creador de la Bandera Nacional. El día anterior
había entregado a su médico su reloj de oro, que era todo el bien que le
quedaba, de su entrega a la Patria y a su emancipación.
Hasta
que Manuel Belgrano enarboló por primera vez la bandera nacional en la Villa
del Rosario, el 27 de febrero de 1812, tanto los ejércitos patriotas como
los realistas utilizaban los colores rojo y amarillo de España en sus estandartes.
El origen del celeste y blanco tiene un antecedente religioso (tambn hay
otras hipótesis). Eran los colores de la Virgen María en su Purísima e Inmaculada
Concepción, a la que se representaba vestida de blanco con un manto celeste,
representando el celeste es el color del cielo. La Virgen era la patrona
del Consulado, donde Belgrano era su máxima autoridad. Y se cree que esa
institución llevaba como divisa una bandera celeste y blanca.Un poderoso rey español del siglo XVIII, Carlos III, creador del Virreinato del Río de la Plata, fundó una Orden que se identificaba con los colores celeste y blanco, con la misma disposición de nuestra bandera: dos franjas celestes a los costados y la blanca en el centro. El general creyó que hacía falta diferenciar un bando de otro, y estimular a la tropa con un símbolo propio. Se cree que la adopción del celeste y blanco también se debió a la imitación de los de la escarapela, creada el 18 de febrero de 1812. El celeste y blanco pasó pronto a ser adoptado por los porteños. Juan Martín de Pueyrredón y sus hombres ya llevaban cintas de ese color durante las Invasiones Inglesas. Las habían tomado del Santuario de la Virgen de Luján. Belgrano, al decidirse por esos colores, no hizo más que respetar una vieja tradición popular. Los colores de la escarapela, que luego serían los de la bandera, tienen otro antecedente: eran los que identificaban a los miembros de la Sociedad Patriótica (grupo político y literario de civiles y militares identificados con las ideas de Mariano Moreno). Como sus miembros fueron desplazados de la Junta en 1811, pasaron a la oposición. Y el Primer Triunvirato eligió el celeste y blanco para la escarapela con una disposición distinta de esa Sociedad. Esta última los disponía de este modo: celeste, blanco, celeste. La primera escarapela, se supone, era blanca, celeste y blanca. Cerca de Macha, en Bolivia, se encontraron dos banderas que se supone eran las que llevó Belgrano hasta el Alto Perú durante su campaña militar. Una tiene la franja central celeste, y la otra, blanca. El Ejército del Norte juró obediencia a la Asamblea del Año XIII con una bandera blanca y celeste. Y esta enseña recién se enarboló en el mástil del Fuerte en 1815. Hasta entonces, allí, flameaba la bandera española. El Congreso de Tucumán, en 1816, adoptó la bandera celeste, blanca y celeste como símbolo nacional que identificaba a una nueva Nación. La presencia del sol en el centro de la bandera la adoptó el Congreso, reunido en Buenos Aires, en 1818. Este sol es el mismo que aparecía en la primera moneda nacional acuñada por la Asamblea del Año XIII y luce 32 rayos flamígeros. La bandera con el sol es la “bandera mayor” de la Nación, y solo pueden lucirla los edificios públicos y el Ejército. Los particulares exponen la bandera sin el sol en el centro. |
La primera vez que se enarboló
Manuel
Belgrano enarboló por primera vez la bandera nacional en la ciudad de Rosario
el 27 de febrero de 1812, la cual fue confeccionada por doña María Catalina
Echevarría de Vidal. En una nota, Belgrano comunicó que "...siendo
preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste
conforme a los colores de la escarapela nacional". El 23 de agosto de 1812,
en la torre del templo de San Nicolás, por primera vez en Buenos Aires se hace
tremolar la bandera de la patria.
Le tocó al Congreso de Tucumán la gloria de sancionar el decreto, que no fue
ley, de legalizar la enseña en uso. A los nueve días de declarada la
Independencia, se sintió la necesidad de aprobar oficialmente la bandera, en
cuya defensa ya habían muerto muchos cientos de argentinos.
Nacida la nueva Nación a la vida independiente, por la solemne voluntad de los
pueblos que la componían, esa medida no podía postergarse por más tiempo.
El 18 de julio de 1816, en el acta de la sesión del día, el diputado por
Buenos Aires, Juan José Paso pidió que se fijase y se jurase la bandera
nacional.
Dos días después, se trató la importante ponencia y se resolvió por decreto
que la bandera sería azul celeste y blanca y se la adoptó como símbolo
patrio.
Para glorificar la bandera como corresponde, el 8 de junio de 1938, el Congreso
sancionó una ley que fija como Día de la Bandera y lo declara feriado, el 20
de junio, aniversario de la muerte de su creador, Manuel Belgrano.
Celeste, azulceleste y
azul son términos de uso indistinto en el transcurso de los años, desde que
se crea el primer distintivo - la escarapela de 1812 - hasta la sanción del
decreto del 24 de abril de 1944, con que se procura finalizar la polémica precisando
el matiz nacional. Las causas que han determinado el planteo de esta cuestión
podrían expresarse con los siguientes enunciados: a) la imprecisión del vocablo
escogido para designar el matiz; b) el desconocimiento de cuál era exactamente
el matiz elegido por su creador; c) el criterio intencional de contemporáneos
y sucesores, al escoger otro matiz que consideraron más apropiado, ya sea por
razones fundadas en la heráldica, la estética, la visibilidad, la duración;
d) la destrucción o el extravío de la bandera original.
En cuanto a las razones enunciadas en el punto c) la heráldica considera el
azul como color primario, puro o franco, sin mezcla de blanco(tono diluido),
o de negro (tono rebatido). El celeste, por el contrario, es color secundario,
diluido. La tendencia de elegir paños azules para la confección de banderas,
por demás, revela, precisamente, la oposición al desgaste que ocasiona el efecto
natural del aire; el sol y las lluvias, que terminan por rebajar celeste o blanco
el matiz natural del azul, en desmedro de su estética, visibilidad y duración.
El matiz apropiado, debe ser el azul. puro, conocido también con las expresiones
de azul argentino o azul bandera, el azul claro o azul cielo en los días serenos.
En el decreto Nº 10.302, del 24 de abril de 1944 por el cual se determinan las
características de los símbolos de la soberanía de la Nación, se opta por éste
matiz, el "azul claro como el cielo", asignándose esta definición al término
"celeste" color que se considera como "matiz de azul".
Cantidad y disposición de las franjas
Conforme
a la tradición rosarina, la bandera de Belgrano, confeccionada por doña María
Catalina Echavarría de Vidal, constaba de dos paños verticales, uno blanco,
del lado del asta y otro celeste. Los elementos de esta bandera son coincidentes
– en número y disposición- con la bandera de los andes (a la que se agregó el
escudo) y confiere sentido lógico a la tradición rosarina, por cuanto es lógico
que San Martín, al disponer su confección, debió necesariamente inspirarse en
la Bandera que le legara, describiera o mostrara Belgrano, en el período que
ambos patriotas vivieron juntos en el norte del país (enero a marzo de 1814)
En un retrato de batalla durante la estadía de Belgrano en Londres (1815) aparece
una bandera en el fondo con dos franjas horizontales, la superior blanca y la
inferior celeste, lo cual cabe suponer que las indicaciones fueron suministradas
por el propio Belgrano.
Se desconoce la causa por la cual comenzó a disponerse las franjas de distinta
manera a la hasta entonces acostumbrada.
Las primeras indicaciones de la bandera de tres franjas horizontales aparece
en una nota que envía Vigodel al ministro de estado en Brasil: "Los rebeldes
de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas azul celeste a las
orillas y una blanca en el medio".
Destino de la Bandera creada por Belgrano
Se ignora -como es sabido- el destino de la bandera que Belgrano creó en Rosario (27-2-1812). Esta bandera, ¿fue la misma que el 25 de mayo hizo bendecir a Gorriti en Jujuy? ; ¿la misma que en 1812 acompañó al prócer en Tucumán, el río Pasaje, Salta, Vilcapugio y Ayobuma? Frente a la hipótesis de la confección de más de una bandera -Belgrano no había de llevarse la bandera consigo, como si fuera un efecto personal, ya que la insignia pertenecía a las fuerzas que quedaban en las baterías-, se halla la versión que sólo admite una, sustentada en la creencia de que para campaña de tan limitado período, en la que, asimismo, actuó como único jefe, innecesaria se hacía la preparación de dos o más banderas. La bandera que actualmente se conserva en la Casa de Gobierno de Jujuy -confundida en un tiempo con la de Rosario-, fue la otra quo Belgrano hizo ondear en la ciudad norteña el 25 de mayo de 1813, Compuesta de un solo paño, totalmente blanco, lleva pintada además, el escudo de la Soberana Asamblea. En cuanto a las supuestas banderas de Ayohuma, encontradas en 1883 y 1885, en la vieja capilla de Titiri, curato de Macha (Potosí, Bolivia) -lugar donde tuvo asiento el cuartel general del ejército patriota-, investigaciones últimas parecen confirmar como inexacta la hipótesis según la cual una de ellas sirvió para cubrir el cajón que conducía los restos del infortunado Lavalle, en la dolorosa travesía que en 1841, realizaron sus fieles amigos, desde Jujuy hasta Bolivia, para librarlo del furor despiadado de Oribe y los suyos. Estas banderas -una de las cuales se conserva en el Museo Histórico Nacional y la otra en la Sociedad Geográfica de Sucre-, habrían sido las mismas que fueron enarboladas en las baterías de Rosario 1. Estas banderas habrían seguido a los cuerpos que salieron de la ciudad hacia Jujuy, para reforzar el ejército de Belgrano. De estas dos banderas, la del Museo Histórico Nacional (tres bandas horizontales: azules las laterales, blanca la del centro) y la Sucre (tres bandas horizontales: blancas has dos laterales, azul la del centro), la última sería la bandera creada por Belgrano; la anterior, la remitida por el gobierno, según el oficio del 3 de marzo de 1812, para reemplazar a la enarbolada per su creador en la batería de Rosario, el 27 de febrero de 1812.
Proclama del general Manuel Belgrano
Soldados de la Patria:
En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha
designado nuestro excelentísimo gobierno: en aquel, la Batería de la Independencia;
nuestras armas aumentarán las suyas; juremos vencer a nuestros enemigos, interiores
y exteriores, y la América del Sud será el templo de la Independencia, de la
unión y de la libertad.
En fé de que así lo jurais decid conmigo ..... Viva la Patria.
Concluido
Señor Capitán y Tropa destinada por primera vez a la Batería de la Independencia:
id, posesionaos de ella y cumplid el juramento que acabáis de hacer
En Jujuy
(Al ser bendecida por primera vez la bandera argentina al frente del ejército,
el 25 de mayo de 1812)
Manuel Belgrano, General en jefe, al ejército de su mando -Soldados, hijos digno
de la Patria, camaradas míos: dos años ha que por primera vez resonó en estas
regiones el eco de la libertad, y él continuó propagándose hasta por las cavernas
más recónditas de los Andes; pues que no es obra de los hombres, sino de Dios
Omnipotente, que permitió a los americanos que se presentase la ocasión de entrar
al goce de nuestros derechos: el 25 de Mayo será para siempre memorable en los
anales de nuestra historia, y vosotros tendréis un motivo más recordarlo, cuando
en él, por primera vez veis la Bandera Nacional en mis manos, que ya os distingue
de las demás naciones del globo, sin embargo, de los esfuerzos que han hecho
los enemigos de la sagrada causa que defendemos para echarnos cadenas aún más
pesadas que las que cargabais. Pero esta gloria debemos sostenerla de un modo
digno, con la unión, la constancia y el exacto cumplimiento de nuestras obligaciones
hacia Dios, hacia nuestros hermanos, hacia nosotros mismo; a fin de que haya
de tener a la vista para conservarla libre de enemigos y en el lleno de su felicidad.
Mi corazón rebosa de alegría al observar en vuestros semblantes que estáis adornados
de tan generosos y nobles sentimientos, y que yo no soy más que un jefe a quien
vosotros impulsáis con vuestros hechos, con vuestro ardor, con vuestro patriotismo.
Sí; os seguiré imitando vuestras acciones y todo el entusiasmo de que sólo son
capaces los hombres libres para sacar a sus hermanos de la opresión.
Ea, pues, soldados de la patria: no olvidéis jamás que nuestra obra es de Dios;
que El nos ha concedido esta Bandera, que nos manda la sostengamos, y que no
hay una sola cosa que no nos empeñe a mantenerla con el honor y decoro que le
corresponde. Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos, y nuestros
conciudadanos, todos, todos, fijan en vosotros la vista y deciden que a vosotros
es a quienes corresponderá todo su reconocimiento si continuáis en el camino
de la gloria que os habéis abierto. Jurad conmigo ejecutarlo así, y en prueba
de ello repetid: ¡Viva la Patria!
Manuel Belgrano
Jujuy, 25 de Mayo de 1812
Copia textual - "Símbolos de la Nación Argentina" - Ministerio del Interior - 1968
Promesa de Fidelidad que realizan los alumnos de 4to. grado
Es una disposición reglamentaria del Consejo Nacional de Educación según resolución del 23 de enero de 1957 (exptes. 31347/956 y 94146/946)
La ceremonia escolar del
Juramento a la Bandera en todas las escuelas diurnas dependientes de la repartición
y particulares fiscalizadas por el Consejo, con período de funcionamiento de
marzo a noviembre, se realizará el día 20 de junio (Dia de la Bandera) de cada
año, con el siguiente programa:
1) Himno Nacional Argentino cantado por todos los alumnos de la escuela.
2) Discurso alusivo.
3)Jura de la Bandera
4) Saludo a la Bandera, cantado por todos los alumnos
5) Marcha
Los directores de las escuelas harán jurar la Bandera Nacional a los alumnos de 3º a 6º que no lo hubiesen hecho anteriormente.
Reunidos los alumnos con la asistencia de sus respectivos maestros, el Director leerá la fórmula de Promesa de lealtad a la Bandera:"Alumnos: la Bandera blanca y celeste - Dios sea loado- no ha sido jamás atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra.
Alumnos: esa bandera gloriosa representa la patria de los argentinos.
Prometéis rendirle vuestro más sincero y respetuoso homenaje; quererla con amor intenso y formarle desde la aurora de la vida un culto fervoroso e imborrable en vuestro corazones; prepararos desde la escuela para practicar a su tiempo con toda pureza y honestidad las nobles virtudes inherentes a la ciudadanía; estudiar con empeño la historia de nuestro país y las de sus grandes benefactores a fin de seguir sus huellas luminosas y a fin también de honrar a la Bandera y de que no se amortigüe jamás en vuestras almas el delicado y generoso sentimiento de amor a la Patria.
En una palabra, prometéis hacer todo lo que esté en la medida de vuestras fuerzas para que la Bandera argentina flamee por siempre sobre nuestras murallas y fortalezas, a lo alto de los mástiles de nuestras naves y a la cabeza de nuestras legiones y para que el honor sea su aliento, la gloria su aureola, la justicia su empresa"
Los alumnos puestos de pie y extendiendo el brazo derecho hacia la bandera, contestarán:"SÍ, PROMETO"
Otras referencias:
Terminado el discurso alusivo, se ordenará "firmes".El abanderado colocará el
regatón del asta en la cuja y mantendrá alta la bandera. Los que estuvieran
sentados, se pondrán de pie. Recibido el juramento, la bandera será llevada
sobre el hombro. La escuela continuará en posición de "firmes" hasta el instante
en que el abanderado y sus escoltas penetren en la Dirección, o según las circunstancias
desaparezca de la vista de los espectadores.
Para su inclusión en el "discurso alusivo por el Director o quien lo reemplace
en el cargo" si así se estimara conveniente, se incluye, a continuación, el
texto de algunas oraciones apropiadas.
Significado de la promesa, proclama y oraciones, y expresiones "Sí, prometo" y " Sí, juro"
Inicialmente, la fórmula
del juramento se hallaba compuesta por el primero y último párrafos (''La Bandera
blanca y celeste''...; ''flamee por siempre''. - .), ambos del discurso que
Sarmiento -entonces presidente de la República- pronunció en la ciudad de Buenos
Aires, el 24 de septiembre de 1873 (''Obras completas'', XXT), párrafos de-terminados
por la presidencia del Consejo Nacional de Educación -ejercida por el doctor
José María Ramos Mejía-, ea sesión del 11 de fe-brero de 1909. Posteriormente,
la fórmula fue ampliada, agregándosele, por iniciativa del inspector técnico
general, profesor Ernesto A. Bavio, el segundo y tercer párrafos: ''Esa bandera
gloriosa---- .. ''Prometéis rendirle''. . - (sesión del 26 de junio de 1909).
De acuerdo con la primera resolución, los niños debían extender la mano derecha
mientras pronunciaban las palabras del primero y cuarto párrafos. Conforme con
la resolución de junio de 1909, las palabras. del nuevo texto de la promesa
eran pronunciadas por el director de la es-cuela; los niños extendían su mano
y formulaban el juramento.
Desde entonces, la fórmula ha experimentado algunas otras varian-tes. Así, a
partir de 1949 se cambió la invocación Niños por la de alumnos; y desde 1950
la expresión de ¡Sí, juro! fue sustituida por la de ¡Sí, prometo.', más en concordancia
con la edad del niño y la medida de su responsabilidad.
Origen de la bandera como símbolo
La
bandera, en su más alta significación, es el símbolo de nacionalidad y representación
de la patria. En el ejército, además, la bandera simboliza la lealtad a la misma
y es preciado emblema de las virtudes militares del cuerpo al cual pertenece.
Según el criterio de los etimologistas, el término bandera procede de la voz
española banda, y ésta, así como sus equivalentes persa, visigoda y germánica
band (o banda) y latina bandum (o bandus), de las sánscritas bandh, amarrar,
estrechar, y bandhs, lazo, ligadura. Significando originariamente cinta, lazo,
tira, propia para atar o ligar, se comprende sin reparos el tránsito a la acepción
de bandera o estandarte, y posteriormente, a la acepción de parcialidad o gente
que sigue a un partido.
Un pedazo de tela colgado a un palo, y muy visible por su color o por su forma,
sirvió ya en la más remota antigüedad a los pueblos en sus empresas guerreras
para distinguir entre sí las diferentes fracciones del ejército y para la formación
de su orden de batalla. La historia de la bandera, por consiguiente, va unida
íntimamente con la de las insignias o signos convencionales usados por los hombres
para diferenciarse en sus eternas luchas. Son estas luchas tan antiguas como
el hombre, y por tanto, tarea inútil sería empeñarse en investigar cuándo y
entre qué gentes apareció la bandera.
La primera bandera apareció con el primer pueblo, con la primera tribu que hizo
la guerra. La necesidad de reunirse para formar un grupo con un proyecto determinado
debió suscitar el deseo de usar algo -un objeto, una figura, una imagen- que
sirviera de señal para congregarse alrededor de ella. Esta señal, signo de un
propósito físico -fácil es comprenderlo-, pasó a indicar o sugerir una idea
común, un ideal: quedó así creado el símbolo. La necesidad y el valor de este
símbolo llegaron a acrecentarse cuando la realización de una empresa o el logro
de una victoria suscitó, después, el recuerdo de esa hazaña. Además de enorgullecer
a quienes la habían alcanzado, sirvió de estímulo para em-prender nuevos proyectos,
nuevas proezas. Dícese que la camisa de Nemrod, el fabuloso rey de Caldea, sirvió
de bandera en la guerra contra sus hermanos, y que los hijos de Noé emplearon
ya, para distinguirse, signos con diversas figuras.
La representación más antigua que parece conocerse de la bandera como agrupación
étnica o de pueblo, procede de Egipto.
En las pinturas de la cerámica descubierta en las tumbas de la época primaria
de aquel país, donde se representan chozas de las tribus aborígenes, aparecen
sistemas rudimentarios de defensa, y por sobre ellos, una bandera flotando al
impulso del viento con la imagen de un animal sagrado. Este mismo símbolo aparece
entre los indostánicos y, posteriormente, entre los teba-nos, los asirios, los
medos, los partos, los armenios, las tribus de Israel, los griegos y los romanos,
quienes fueron los que realmente le dieron el significado contemporáneo. De
ellos la adoptaron los germanos y los galos
Actualmente, la bandera, no obstante sus ligeras diferencias, puede defínírsela
como una insignia compuesta por un trozo de tela , por lo común de tafetán o
de seda, de forma cuadrilonga, asegurado por uno de sus lados en una driza o
en un palo que recibe el nombre de asta. Sus colores, la distribución de éstos,
la disposición de sus franjas, sus ornamentos -su escudo o su lema, si lo lleva-
y otros aditamentos indican la potencia, nación o estado a que pertenece.
Según creencia generalizada, la más antigua de las banderas nacionales actuales
es la de Dinamarca, cuyo uso se remonta al año 1219.
La mayor parte de las banderas nacionales, aun cuando su uso fuera anterior,
se adoptaron oficialmente en el siglo XX.
Oración a la bandera de Joaquín V. González
¡Bandera
de la Patria, celeste y blanca,
símbolo de la unión y de
la fuerza con
que nuestros padres nos dieron
independencia y libertad; guía de la
victoria en la guerra, y del trabajo y la
cultura en la paz; vínculo sagrado e
indisoluble entre las generaciones
pasadas, presentes y futuras; juremos
defenderla hasta morir antes que verla
humillada!
¡Que flote
con honor y gloria al frente
de nuestras fortalezas, ejércitos y
buques, y en todo tiempo y lugar de la
Tierra donde éstos la condujeran;
que a su sombra la Nación Argentina
acreciente su grandeza por siglos y
siglos, y sea para todos los hombres
mensajera de libertad, signo de
civilización y garantía de justicia!
Joaquín V. González