Argentina, tierra de gauchos

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Bandera

Creada por el General Manuel Belgrano y enarbolada por primera vez a orillas del Río Paraná, el 27 de febrero de 1812. Fue adoptada oficialmente por el Congreso de Tucumán el 18 de julio de 1812.

Más de cien años después fue declarado el 20 de Junio el Día de la Bandera, en coincidencia con el aniversario del falecimiento de su creador, don Manuel Belgrano

Himno a la Bandera
MP3 

 

Himno Nacional

El Triunvirato entendió que debía darle al pueblo un canto nacional de mayor importancia que el que hasta entonces se entonaba. En un oficio del 22 de julio de 1812, dirigido al Cabildo, sugería a éste que mandase a componer "la marcha de la patria", para ser ejecutada al principio de las funciones teatrales, debiendo el público escucharla de pie y descubierto, así como en las escuelas al finalizar diariamente las clases.
Luego de un tiempo, el 6 de marzo de 1813, la Asamblea mandó a componer la letra del Himno Nacional, la cual fue aprobada el 11 de mayo de 1813.

El título de nuestra máxima canción sufrió algunas alteraciones y cambios. En 1813 se lo llamó "Marcha Patriótica", luego "Canción Patriótica Nacional", y más tarde se lo conoció como "Canción Patriótica". Una copia de 1847 lo tituló como "Himno Nacional Argentino", denominación que recibe en la actualidad.

La letra del Himno Nacional estuvo a cargo de Vicente López y Planes y la música fue compuesta por Blas Parera.

Se estima que se entonó por primera vez antes del 25 de mayo de 1813, ya que el 28 de ese mismo mes, se cantó en un teatro, durante la función patriótica efectuada por la noche.

Version Completa

Oid ¡mortales! el grito sagrado:
¡Libertad, Libertad, Libertad!
Oid el ruido de rotas cadenas:
Ved en trono a la noble Igualdad.


Se levanta la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa Nación:
Coronada su sien de laureles
Y a sus plantas rendido un León

Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar;
la grandeza se anida en sus pechos,
A su marcha todo hace temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas
Y en sus huesos revive el ardor,
Lo que ve renovando a sus hijos
De la Patria el antiguo esplendor.

Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

Pero sierras y muros se sienten
Retumbar con horrible fragor:
Todo el País se conturba por gritos
De venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
Escupió su pestífera hiel,
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.

Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

¡No lo véis sobre Méjico y Quito
Arrojarse con saña tenaz,
Y cuál lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y la Paz!
¡No lo véis sobre el triste Caracas
Luto y llantos y muerte esparcir!
¡No lo véis devorando cual fieras
Todo pueblo que logran rendir!

Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

A vosotros se atreve ¡Argentinos!
El orgullo del vil invasor,
Vuestros campos ya pisa contando
Tantas glorias hollar vencedor.

 

Mas los bravos que unidos juraron
Su feliz libertad sostener,
A esos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.

Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

El valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor,
El clarín de la guerra cual trueno
En los campos del Sud resonó,
Buenos Aires se pone a la frente
De los pueblos de la ínclita Unión,
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo León.

Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

San José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
Del tirano en la Banda Oriental;
Son letreros eternos que dicen:
Aquí el brazo argentino triunfó
Aquí el fiero opresor de la Patria
Su cerviz orgullosa dobló.

Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

La victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió
Y azorado a su vista el tirano,
Con infamia a la fuga se dió;
Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la Libertad,
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
Trono digno a su gran majestad.

Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

Desde un polo hasta el otro resuena
De la fama el sonoro clarín,
Y de América el nombre enseñando,
Les repite: ¡Mortales! Oid:


¡Ya su trono dignísimo abrieron
Las provincias unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al Gran Pueblo Argentino Salud!

Por decreto del Poder Ejecutivo de fecha 30 de marzo de 1900, en las festividades oficiales o públicas, así como en los colegios o escuelas del Estado, sólo se cantará la primera y la última cuarteta y el coro de la canción sancionada por la Asamblea General del 11 de mayo de 1813.

Himno Nacional Argentino
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Escarapela

"Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste..."
Así reza un decreto del 18 de febrero de 1812, dado por el poder constituido por el Triunvirato (formado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Antonio Chiclana, y Bernardino Rivadavia como secretario).

Quedaron así determinados los colores que aún hoy distinguen a nuestro país. La incógnita que aún hoy perdura es el por qué de la elección de tales colores. Si bien hay diversas versiones sobre su origen, optamos por consensuar con la versión oficial de la Presidencia de la Nación Argentina, que a continuación reproducimos:

"La primera fecha del uso de los actuales colores patrios es la del 19 de mayo de 1810, ocasión en la que fueron utilizados por un grupo de mujeres que se entrevistaron con el Coronel Saavedra.
El 25 de mayo de 1810 se difundió -entre los patriotas- el uso de la escarapela nacional. No apareció la decisión de usar esos colores como iniciativa de una determinada persona, sino como el producto de una actitud espontánea, adoptada sin previo acuerdo ni deliberaciones.
El 23 de marzo de 1811 la escarapela fue usada como distintivo de los opositores a la mayoría de la Junta.
El 13 de febrero de 1812 Manuel Belgrano solicitó al Triunvirato que se fije el uso de la escarapela nacional.
El 18 de febrero de 1812 el poder constituido por el Triunvirato formado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Antonio Chiclana, en el que actuaba como secretario Bernardino Rivadavia, hizo saber al Jefe del Ejército Mayor que: "el gobierno ha resuelto que se reconozca y se use por las tropas la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que deberá componerse de dos colores, blanco y azul celeste, quedando abolida desde esta fecha la roja que antiguamente se distinguía."

Con todos estos antecedentes, el actual Día de la Escarapela fue instituido por el Consejo Nacional de Educación en el año 1935, sin comprenderse cabalmente por qué un 18 de mayo cuando el primer antecedente parece ser de un 19 del mismo mes.
Sin embargo, lo primordial para nuestro presente no es determinar el origen de una tradición, sino saber ver y transmitir en el uso de este símbolo patrio el amor por nuestro suelo y, por sobre todas las cosas, el compromiso individual por construir nuestra Nación, cada día, desde el lugar que a cada uno de nosotros nos toca. Sólo así estaremos honrando a nuestra historia, a nuestros próceres, a nuestra patria, a nuestros compatriotas y fundamentalmente, a las futuras generaciones de argentinos, que recibirán el país que nosotros les dejemos.

 

Escudo

Fue aprobado por la Asamblea General Constituyente, el 13 de marzo de 1813. Es similar al sello usado por la Soberana Asamblea.

"El sol de la civilización, que alborea para fecundar la vida nueva; la libertad con el gorro frigio sostenido por manos fraternales, como el objeto y fin de nuestra vida, una oliva para los hombres de buena voluntad; un laurel para las nobles virtudes; he aquí cuanto ofrecieron nuestros padres y lo que hemos venido cumpliendo nosotros como república y harán extensivos a todas estas regiones como nación, nuestros hijos".  

Domingo Faustino Sarmiento

Hasta que la Asamblea de 1813 ordenó el sello que debían usar ella y el Poder Ejecutivo, todos los actos gubernamentales se legalizaban con las mismas armas reales utilizadas durante el virreinato. Existen testimonios de que en 1811 y 1812 -cuando fue necesario- se mandaron a hacer nuevos sellos reales o se hicieron componer los deteriorados por el uso.

El empleo de las armas reales para tales casos puede verse en todos los documentos oficiales, desde que se instaló la Primera Junta en 1810 hasta 1813, en que fueron sustituidas por las de la Asamblea.

Desde antes de la Revolución de Mayo -y por varios años- Juan de Dios Rivera era quien ejecutaba los nuevos sellos o reparaba los que el uso dejaba en malas condiciones.

La Asamblea General Constituyente se instaló el 31 de enero de 1813 y, si bien no se conoce ninguna ley ni decreto que lo establezca, pocos días después de su instalación comenzó a usar en sus documentos el sello que hoy es nuestro escudo nacional. Esto se puede afirmar porque se conservan dos cartas de ciudadanía expedidas por esta asamblea (del 22 de febrero de ese mismo año), en las que aparece por primera vez ese sello estampado en lacre. Una de ellas se guarda en el Museo Histórico Nacional, extendida a favor de don Antonio Olavarría, y está firmada por el presidente del Cuerpo, el general Alvear y por el secretario Vieytes.

No existe ninguna ley o decreto de esa época que establezca expresamente que el mismo diseño de ese sello sea el escudo nacional, pero debido a disposiciones gubernamentales concordantes pasó a ser el blasón de la argentinidad. Gobiernos y pueblos la adoptaron, sin que ninguna sanción oficial lo impusiera, pues el uso por sí solo lo consagró.

El 13 de marzo de 1813 aparece la primera mención oficial acerca del sello. El redactor de la Asamblea dice en la sesión de ese día:

Hecha una moción en este día por uno de los ciudadanos representantes para que se designe al Supremo Poder Ejecutivo el sello que debe usar en sus diplomas y contestaciones oficiales, se acordó por unanimidad de votos lo siguiente:

DECRETO
La Asamblea General Constituyente ordena que el Supremo Poder Ejecutivo use el mismo sello de este Cuerpo Soberano, con la sola diferencia de que la inscripción del Círculo sea la de "Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata".

TOMAS VALLE - Presidente
HIPOLITO VIEYTES - Diputado Secretario

Con respecto al dibujo, se ignora completamente quién lo ejecutó y quién ideó el uso de emblemas que en conjunto representan gloria, unión y libertad, nombrados por los rayos del sol naciente.

A lo largo del tiempo, el escudo fue objeto de alteraciones que comenzaron con las disposiciones de la misma Asamblea, relativas a la supresión del sol naciente y al agregado de trofeos militares. Otras posteriores, realizadas en sellos de documentos y en grabados de publicaciones, consistieron en ponerle al sol "cara de angelito", alterar el número de sus rayos, aumentar el número de banderas, variar las proporciones de la elipsis, modificar la forma y la inclinación del gorro de la libertad, etc.

Todo ello hizo sentir la necesidad de su reglamentación. Varias disposiciones del Poder Ejecutivo Nacional intentaron corregir la falta de uniformidad y las modificaciones caprichosas. Ello se logró con el Decreto Nº 10.302, dictado en Acuerdo General de Ministros del 24 de abril de 1944.

En cuanto a su simbolismo, se considera que los antebrazos humanos que estrechan sus diestras en el cuadro inferior representan la unión de los pueblos de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El gorro de gules -comúnmente denominado frigio- es un antiguo símbolo de libertad y la pica (lanza corta) evidencia el propósito de sostenerla, de ser necesario, con las armas. El sol, en su posición de naciente, anuncia al mundo la aparición de una nueva Nación. Los laureles son símbolos heráldicos de victoria y triunfo y evidencian las glorias ya adquiridas en Suipacha y en Tucumán. La cinta en forma de moño con los colores azul, plata (blanco) y azul, similares a los de los dos cuarteles de la elipse, es alusiva a la nacionalidad argentina

(Fuente: Presidencia de la Nación Argentina)

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