La paisana en la historia

E-mail Imprimir PDF
Usar puntuación: / 96
MaloBueno 

Erróneamente los llamados nativistas, en la presentación de sus conjuntos o grupos de baile, llaman al vestuario femenino traje de china, confundiendo los términos y adjudicando, en una generalización poco felíz el calificativo de china, a todas las mujeres de nuestro campo, siendo que éste se aplicó originalmente a un tipo femenino bien definido, que deambulaba con los soldados, etc. de costumbres y profesión, bastante más que dudosas.
Algunos otros grotescos errores son también cometidos con respecto a su vestimenta en las representaciones artísticas, pero los mismos serán analizados en el articulo correspondiente en este mismo sitio.


De inventarios y otros documentos, en los Archivos de Montevideo, Buenos Aires y Córdoba, hemos extraído una lista de prendas de uso femenino en la campaña, hacia fines del Siglo XVIII, a saber: camisas de Bretaña, anchas o angostas, labradas con seda Tancay o seda negra y otras de roan labradas con hilo de algodón azul, otras de lienzo de algodón, y también de Bretaña pero con mangas de cambray: polleras de telas diversas y colores vivos (coloradas, verdes, etc.) y con bordados y galones en su parte inferior; enaguas de lienzo; corpiños o apretadores de crea; rebozos de bayeta de Castilla, con galones y bordados o sin ellos, en colores verde, azul y negro; medias de seda y de algodón; zapatos de tela y de cuero fino.la moza de Florencio Molina Campos

De todo lo hasta aquí dicho y transcripto, creemos que podemos dar muy claramente, una idea del carácter, vestuario, peinado, etc., de nuestras mujeres de campo, estancieras, paisanas y aun chinas, en el período que estudiamos, de 1780-1820, con todas las salvedades que sobre generalización, etc., hemos hecho con respecto de los gauchos. En primer lugar, no parecen caber dudas que las estancieras, mujeres pueblerinas y paisanas, en general, además de los atributos de belleza característicos de las mujeres, que tanto subrayaron los viajeros, referidos a la tersura de su piel, a sus grandes ojos, muchas veces oscuros, pero también azules, a sus cabellos negros, gracia de formas, etc., unían una simpatía, buen trato, dulzura y cortesía, totalmente naturales, que aumentaban sus encantos y las hacían sobresalir frente a los hombres que resultaban, en comparación, rudos, secos e introvertidos, o parcos, cuando no taciturnos y groseros, a despecho de la hospitalidad y sobria cortesía características de nuestros hombres de campo. Diferente parece ser el caso de las chinas mucho más mimetizadas con los más bárbaros, duros y crudos de nuestros gauchos, tenían como ellos aspecto desaliñado y sucio, a veces casi varonil, muchas francamente desagradable.mujeres en la campaña

Sin otro maquillaje que un buen lavado con agua pura y fría, de aljibe o de cachimba, con los cabellos trenzados en una o dos trenzas, y estas o sueltas a la espalda o al frente, o apretadas en rodetes, o muy bien peinados, siempre con raya al medio, en un moño, más o menos bajo, no llevaban otro adorno para alegrar su cabeza, que una o dos peinetas, o, menos frecuentemente, un peinetón y un par de sencillos zarcillos de plata o de oro en las orejas; a veces alguna cinta de color para ayudar a sujetar el pelo, y, también a veces, una flor.

Como las mujeres de la ciudad, para ir a la Iglesia, y no sólo a misa sino también para casarse, el vestido (generalmente pollera y gran rebozo, ambos de bayeta, o aquella de una tela más liviana y éste de bayeta) era totalmente negro, siendo igualmente negros, las medias y los zapatos.

La ropa habitual, de diario, era una hermosa camisa, generalmente el orgullo de su dueña, de una tela de algodón fina, engomada y azulada, con bordados y puntillas, cuyo escote era redondo y fruncido (escote aldeano o bote) y prendido a la espalda con cintitas o botones, a veces con pasacintas, otras con un volado o fichú de la misma tela, siempre con bordados, muchas veces en colores contrastados, azul o negro, tal como se siguen haciendo en el Paraguay; otras con escote cuadrado, con bordados y botones al frente. Esta camisa a veces tenía mangas, al codo o largas, en este caso, con puños y puntillas o bordados en las mangas y puños.

A veces, el busto se retenía, por encima de la camisa, con un apretador o corpiño, de crea, con cintas y botones. En estos casos, generalmente se ponía, sobre la camisa, una pollera de tela más gruesa o más fina, según la época del año y la ocasión (de bayeta, de indiana, de seda, de tripe, de cotonia, etc.), generalmente de un solo color vivo (excepto el negro, prescrito para la Iglesia), colorado, azul o verde, con uno o más galones (de oro o plata) en el borde, o con bordados en ese tercio inferior. Esta pollera no sobrepasa tampoco, en su largo, la media pierna, dejando ver, muy frecuentemente, el borde de la camisa y enaguas. Era bastante ancha y bien fruncida en la cintura, sin pretina.

Para paquetear las mujeres ya algo maduras, usaban medias, generalmente de algodón, a veces de seda, habitualmente blancas y los zapatos, sin tacos, con tacos, muy bajos, y troncocónicos o carretel, eran de seda, satín u otra tela, a veces con bordados o pintados, o de un cuero muy fino (tafiletes, charol, etc.). Tenían a veces también hebillas o una moña de tela, o aplicaciones de mostacilla, o alguna piedra de color.

Al vestido negro, para la boda, se agregaba una mantilla blanca.

Al de todos los días, un rebozo, o a veces una chalina o ponchillo; en el primer caso de bayeta o de punto, con o sin bordados y/o galones; las chalinas o ponchitos, de telar, con una o dos franjas y flecos. Siempre de colores vivos: azul, verde.

La pollera, generalmente para el caso de bayeta, era obligada, sobre la camisa, para cabalgar y entonces la cabeza cubierta con un sombrero de hombre, gacho o pajilla, con todo y barbijo, a veces sujeto con un gran pañuelo para mejor protegerse del sol y el polvo y, casi siempre adornado con plumas, las más comunes de avestruz, a veces de pavo real.

Amazonas en la Fiesta Provincial del CaballoLa amazona llevaba en su mano, a veces enguantada, un pequeño arreador o latiguillo, cuyo mango variaba en riqueza (con virolas o malla de plata) según la condición social y económica de su dueña.

Todo contribuye a "civilizar" a la mujer en el campo, a aumentar su deseo de lucimiento, de emulación, de competencia, su natural y femenina coquetería. Antes las mujeres brillaban por la ausencia, es decir, eran codiciadas por su escasez. Ahora las "gringuitas", con sus herencias culturales europeas, donde la mujer es la que debe lucir, excitan la competencia de las criollas y, todo redundará en un mejoramiento en el vestir, en un preocuparse más por la moda, en cambios más rápidos, aunque casi siempre, todo se haga en un nivel cultural muy rural, muy simple, generalmente colorido de más, de dudoso gusto y con un algo de ingenua cursilería.

En lo que queda del siglo la pollera femenina se alarga hasta el pie, sin dejar de ser ancha, aunque esto ocurre, fundamentalmente, para festejos, o para cabalgar, o aún para "dentro de casa". La mujer que habita el rancho en medio del campo, no la deja bajar del tobillo, para evitar se le ensucie, se le prendan abrojos, etc. La camisa, arriba, es cubierta por una blusa, generalmente de tela muy liviana, con adornos en el frente, o pechera (lacitos, tablas, bordados) y mangas largas, generalmente casi ceñidas al brazo. Sobre la blusa la chaqueta, con o sin faldeta completa, a veces acuchillada, también solía tener ciertos adornos en la pechera y hasta jabots, y, muchas veces, en las más acomodadas o para el paseo, religiosa, que terminaba, en ocasiones, siendo una capita o esclavina. Siempre el chal o rebozo en invierno, y, para cabalgar, el sombrero de pajilla o de fieltro o la galera. Cada vez se usan más las medias para paquetear. De algodón y aún de seda.

El calzado con botitas de elástico o con botoncillos al costado y, de entre casa, para el trabajo, o las menos pudientes, las alpargatas blancas y con bordados en la capellada.

Hacia fines del siglo la falda se angosta considerablemente y, en los vestidos más paquetes se hace más larga atrás, con un poco de cola. Se le ponen piezas superpuestas y se le da un corte (a veces con la ayuda de una almohadilla, llamada polizón) que acentuaba el perfil de los glúteos, buscando un algo "picante", que nuestras buenas criollas tenían muy natural...

Se tiende a afinar la cintura, y hasta la campaña llegan los corsés y otros medios ortopédicos o supercherías de la moda creados en los centros más sofisticados del mundo occidental.

Empiezan a usarse, cada vez más los vestidos enterizos, sencillos con anchos cinturones de tela y abrochados en la espalda.

Hasta en el peinado se notan los nuevos aires y el o los moños, el cabello levantado adelante y "bombé", van desterrando a las trenzas y pautando los gustos a la moda.

Foto de Los Gauchos. Aldo SessaLa calidad de las telas, los bordados, cintas, aplicaciones de lentejuelas, canutillos, azabaches, mostacillas, etc., todo dependerá, como es natural, de la condición económica de la usuaria y de la ocasión del uso de las prendas.

Con todo, en la campaña propiamente, entre las mujeres de puesteros y peones, peonas, sirvientas, pulperas, y otras, no tan honestas, como carperas y quitanderas, etc., las telas predilectas son los percales y las zarazas y, en ocasiones, mezclas de seda estampada y, hasta panas. Siempre de colores muy vivos: los colorados, celestes fuertes, amarillos; naranjas y verdes están a la orden con las clásicas excepciones del vestido negro, para la boda o el luto. O el enteramente blanco para los bailes de "gran ocasión" incluso cuando éstos duraban varios días y noches, para "bailar los lanceros", o sea en la jornada culminante del mismo para el compromiso y también, cada vez más, como vestido de boda.

Los pollerones, de montar a mujeriegas, hechos en forma de cartera, con presillas de cuero, para fijarlos a la montura, se confeccionan de telas encorpadas y de colores más sobrios, como azul marino, marrón, bordó, verde oscuro.

Siempre seguirán usándose varias enaguas. Y en los percales blancos, el azul, el almidón y el lustre, con las planchas de hierro calentadas con brasas o en las "cocinas económicas", serán un lujo especial de nuestras paisanas.

Hasta el "maquillaje" llega a la campaña, y en los bailes la harina empalidece los rostros (bastante tostaditos naturales); el carmín para labios y mejillas se obtiene mojando algún papel colorado, como el papel "crepé" que se usa para forrar y hacer las guirnaldas y farolitos con que se adorna la sala, el alero y el patio, en tales ocasiones. Un poco de hollín dramatiza ojeras, que la salubridad campesina hace inexistentes y sombrea ojos, que de puro negros y brillantes no lo necesitan.

Pero digamos que...

Desde el siglo XVIII y hasta casi los albores del presente, fueron las auténticas "colonizadoras y civilizadoras de un medio rural áspero, rudo, primitivo y hasta brutal.

Pusieron siempre su cuota de gracia, de ternura, de belleza, para desarrugarle el ceño a una sociedad de hombres casi bárbaros, altivos y groseros, a despecho de su natural hidalguía, sobriedad y paciencia, no exenta de pachorrienta filosofía.

Tres generaciones de principios de siglo en Bs. As.Supieron amar y ser fieles, sin tener como contrapartida más que deseo sexual, costumbre, muchas veces malos tratos y borracheras, cuando no frialdad e inconstancia, en los mejores casos amistad y respeto, unido a la apetencia pasional; nunca romanticismo; casi nunca una lisonja o piropo; muy pocas veces ternura, que, de una forma u otra, alimentaran su espíritu, su sensibilidad natural.

Supieron ser madres y ¡qué madres!, que durante casi dos siglos no hicieron más que parirle cachorros de tigres a una tierra que vivió engordada por la sangre ardiente de aquellos jóvenes, en perpetua guerra, reclamando víctimas a cada generación que aquellas heroicas mujeres concebían y amamantaban. No hablemos de su abnegación. De su espíritu de sacrificio, de su frugalidad -sólo comparable a la de sus hombres- de la entereza de su carácter semejante al viril valor de ellos




Esta pagina es parte del material de www.tierradegauchos.com
Para imprimir, citar, o dar uso del mismo, debera citar tambien la fuente de donde lo obtuvo, bajo pena de incumplimiento con las leyes de derecho de autor y propiedad intelectual.

AddThis Social Bookmark Button
Comentarios (5)Add Comment
0
lo mejor que e visto en toda mi vida
escrito por jazmin, noviembre 12, 2011
smilies/cool.gifsmilies/smiley.gifsmilies/grin.gifsmilies/grin.gifsmilies/smiley.gifsmilies/smiley.gifsmilies/smiley.gifsmilies/smiley.gifsmilies/grin.gifsmilies/grin.gifsmilies/cheesy.gifsmilies/angry.gifsmilies/angry.gifsmilies/shocked.gifsmilies/kiss.gifsmilies/cry.gifsmilies/cry.gifsmilies/cry.gifsmilies/cry.gifsmilies/cry.gifsmilies/cry.gif
0
Muy bueno.
escrito por Alejandra, octubre 12, 2011
Me encanto como describis a la nuestras paisanas. Gracias por la informacion.
La pagina no es lenta para nada. (debe de ser las conecciones) smilies/grin.gif
0
carlita dice
escrito por carlita, septiembre 08, 2011
a con razon si escribis china te aparecen chinos del paissmilies/wink.gifsmilies/wink.gifsmilies/wink.gifsmilies/smiley.gifsmilies/grin.gifsmilies/angry.gifsmilies/sad.gifsmilies/shocked.gifsmilies/cool.gif
0
re: pagina muy lenta
escrito por daniela, noviembre 12, 2009
Hola Noelia.
Estas segura que es el sitio? porque tambien pueden ser:
1) tu conexion
2) tu compu
3) Has entrado justo en algun momento en que el servidor se satura por la cantidad de visitas recibidas.
De todos modos si alguien mas cree que el sitio es muy lento, les agradeceriamos que escriban a webmaster@tierradegauchos.com para modificarlo.
Gracias!!
0
vestimenta
escrito por noelia, noviembre 11, 2009
tu pagina esta buena, lastima que sea muy lentita .... sorry gordy.... jajajajajajaja

Escribir comentario

security code
Escribe los caracteres de la imagen


busy
Sgueme en Facebook
Sgueme en Twitter

No encontraste lo que buscabas?

Equipo Web

Web hosting argentina

Dedicated Cloud Hosting for your business with Joomla ready to go. Launch your online home with CloudAccess.net.